miércoles, 30 de marzo de 2011

INFANCIA Y TELEVISIÓN

    Las relaciones que se establecen los niños, la familia y la televisión son múltiples y asimétricas, lo cual supone que es únicamente la pequeña pantalla la que suele salir a salvo.
Aunque parezca una contradicción, la clásica escena de la familia sentada frente al televisor tiene poco de familiar. Lo que tradicionalmente se consideró un momento de comunión familiar se ha convertido en la versión a pequeña escala de una lucha por el control.
    Esto significa que la programación televisiva ha dejado de ser un espacio de consenso familiar para convertirse en un campo de batalla en el que los hijos suelen salir triunfantes. Los autores del futuro informe consideran que son los jóvenes los que deciden en última instancia qué es lo que todo el grupo familiar ve en la televisión. Al hilo de esto, no debe extrañar que los padres consideren que los contenidos televisivos brindan “modelos de comportamiento” nocivos para sus hijos, a pesar de que los programas que reúnen a la familia sean mayoritariamente humorísticos.
    Los datos conocidos hasta ahora nos revelan que las actuales generaciones de jóvenes experimentan un cambio bastante drástico en la elección de sus programas favoritos, y que dicha frontera suele coincidir con su entrada en la adolescencia. Es entonces cuando se produce el abandono del dibujo animado como opción favorita para pasar a abrazar lo que genéricamente se conoce como teleserie realista, es decir, el equivalente juvenil al culebrón de los adultos.
    Esto, a su vez, plantea otros interrogantes, y es que los contenidos de estas teleseries muchas veces se exceden en su afán de ser reconocibles y cercanos y se adentran en terrenos discriminatorios.

1 comentario:

  1. Se trata de estudio realizado sobre la influencia de la televisión en el grupo familiar. En él podemos observar como se plasma la realidad de hoy en día.
    Podemos afirmar que la televisión es, con diferencia, la opción de ocio preferida por los niños y jóvenes. También observamos que los niños en edad escolar pasan la misma cantidad de horas frente al televisor que frente a la pizarra en el aula de sus colegios. Sin olvidarnos que gran parte de este grupo de jóvenes tiene televisión en su habitación, algo que encuentro fuera del control de sus padres.
    Con esto no quiero decir que esté en contra de los programas televisivos ni de la televisión en general, sino, que un abuso de ésta en los niños puede provocar fracaso escolar por motivo de desatender las tareas escolares al sustituirlas por la televisión. Otro inconveniente es que ver demasiada televisión puede predisponer a niños y adolescentes a la obesidad y consumo de alcohol y tabaco.

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